My Morning Jacket en HMV Insitute- Birmingham (03/11/11)
29 nov
Tras la primera toma de contacto con un concierto en tierras Inglesas, y que no fue del todo como uno esperaba, llegó el turno de encararse a uno de los grupos de culto más respetados de los últimos tiempos: My Morning Jacket. Muy caros (y muy deseados) de ver, con una última visita en el festival del Levante hace ya 3 años. Parece que en Europa siguen sin terminar de equilibrar la balanza, y es que en Estados Unidos han llegado a dar conciertos especiales para cada disco y aquí, la noche de Birmingham, en la sala grande del HMV Insitute, no se colgó el cartel de Sold Out (£16). Sin embargo, es un factor que para unos románticos como la banda de Jim James, no determina la entrega ni la predisposición de salir a tallar un recital como si fuese el más importante de sus vidas.
Y es una sensación que me ronda por la cabeza desde ese concierto en el FIB 2008. Programados con auténtico mimo a la hora punta del sábado en el escenario grande, y brindaron uno de los conciertos de esa edición. Pero s era muy significativo de su repercusión mediática lo cómodo y espacioso que se estaba en el Verde, pero no pareció distraer ni un minuto su atención o bajar la presión y autoexigencia. Parecen tópicos que se encaben en el sentido común de cada uno, pensando que es su trabajo y deben ser profresionales, y así es, pero a la vez no máquinas que restan indiferentes al público.
My Morning Jacket volvieron hacerlo. Con concentración de alquimista salieron entre la oscuridad ante una sala que se encontraba al 75% de su capacidad, con balcones y palcos sin abrir, una zona “standing” que aguardaba con silencio, cuando sonaron las trompetas de “Victory Dance“. Seco y calando dentro de cada uno empezó a vibrar el bombo, y la voz impoluta, sonando como un vinilo recién estrenado. Colosal la entrada paulatina de guitarras hasta reunirse todos y estallar, para una vez llegado al desconcierto caótico, arrancar desde zero en acústico los punteos de uno de los temas de este 2011: “Circuital”. Idéntico inicio que en el disco, misma perfección pero con la emoción de un directo que se articula ante tus ojos. A simple vista de un espectador corriente, en cualquier momento encuentras de donde sale cada sonido. Cartas hacia arriba. Honestidad y entrega. Estima y dedicación por lo que hacen, y una confianza ciega y sin final a su creación.
A pesar de que la escenografía era basada en el último disco- una lona con la portada del disco, ese ojo robótico-, no tardaron en repasar lo que son sus grandes temas. En los que pasan a bordear la linia con Radiohead de OK Computer, con la que un día se les encasilló (“Gideon” del “Z”), a la faceta rock con estribillos marcados, con una sala que saltaba al unisono que volaba la capa de Jim James con “Off The Record” y que se estiraba para imitar los riffs de “I’m Amazed” del anterior “Evil Urges”.
De esa soltura con los rizos revoloteando y varias chicas subidas a hombros, se paso a la contención de “Smokin From Shootin“, o la celestial, casi enamoradiza “Movin Away”, interpretada con sutiles movimientos de vals, adientes para los teclados. La sala conteniendo silbidos y aplausos prematuros, una costumbre sí arrelada en España o por lo menos en Barcelona. Hasta la última nota no se interrumpe. De agradecer.
No obstante, tras un concierto que discurrió como la seda, con respuesta por el público perfecta y ellos ejecutando un set-list para todos los gustos, quedó empañado y con una regusto amargo por unos bises que, por problemas técnicos, se redujeron a tres canciones en acústico. Una de ellas “Wonderful” en acústico extremo y literal que erizó el bello de todo el respetable. Momento impagable, sin duda, pero queda la duda de si el final con “One Big Holiday“, como en Benicàssim 2008, haría esta vez,que las primeras filas se apretasen y devolviéramos lo que merecen esta banda de estadios que son My Morning Jacket, unos auténticos artesanos del gremio.
En cuanto al público; Mayoritariamente adulto, de treinta para arriba, pero con presencia notable de chavalada de estética fan de The Drums y al tanto de las tendencias. Todos muy respetuosos y a la altura de las circunstancias. De 9 sobre 10.





Yo fui a Berlín a verlos hace un par de semanas y también me sorprendió mucho que actuaran en una sala tan pequeña. Venía a ser la mitad de pequeña que Apolo. No sé si lleganaban a caber mil personas, allí sí que estaba lleno, claro.
Y como comentas en la crónica: lo dieron todo, como si estuvieran actuando en un estadio abarrotado.
Para mí ha sido uno de los mejores conciertos que he visto este año. Simplemente piel de gallina de principio a fin!