Los 20 mejores discos del año. Internacional

1 ene

 

La que todo el mundo mira primero, la de discos internacionales. Ha llegado. Siempre el mismo punto de vista y criterio de selección: Los que más nos han gustado, los que más hemos escuchado, los que salvaríamos para recordar este 2011. Un TOP20 muy en la línea del blog, vibrante con debuts y segundos discos, pero respetando aquellas trayectorias largas que siempre merecen un reconocimiento. Hay algunos de los que “debían estar”, pero nos gusta que al haber ampliado de 10 a 20 la selección, hemos podido dar rienda suelta a nuestra filosofía del subjetivismo extremo sin tener que matizar. Sea como sea esta es nuestra memoria musical-internacional del año “pasado”. Lo gocen.

 

 

20. Felt de Nils Frahm

Tan puro y cristalino como su portada. Des del minimalismo, donde cada nota y cada silencio tienen su peso propio en el sonido del disco, que captiva incluso a los oídos poco entrenados en el ambient o el llamado neoclassial. Sobre la melodía de piano se sobreponen capas de sonidos casi inaudibles; un respirar, las hojas de un libro pasando, el dedo percutiendo sobre las teclas. “Familiar” representa todo esto mejor que ningún otro corte, una masa de aire cálido que te sitúa en la misma habitación, sentado al lado del piano, en un mundo frágil y transparente. Francesc

19. House of Balloons de The Weeknd

Cuando la edad ya no es cuartada para que un disco se valore con más mimo, Abel Tesfaye de 21 años, destapó su genio con este “House of Ballloons”, luego vendrían “Thursday” en agosto, y “Echoes Of Silence en diciembre. Les llama “mixtapes” por el carácter casero y no por ser compilaciones, aunque a ratos lo parece. Usa samplers de fàcil reconocimiento, y levita entre la electrónica de radioformula, y un R&B al límite del sonrojo comercial, pero ahí reside su éxito. Canciones raramente tarareables con un margen para crecer que las hacen irresistibles. Han ido y venido del subconsciente a lo largo del año: “Wicked Games”, “Loft Music” o el que es el gran hit: “The Party & The Afterparty“. Proyecto de futuro que ha explotado ya. Jordi

 

18. The Year of Hibernation de Youth Lagoon

Una de las revelaciones del año. El joven Trevor Powers grabó este disco de forma casera y en pocos meses ya era nombrado por la mayoría de los medios de referencia. Y no es de estrañar; el disco te captiva de immediato, adictivo des de la primera escucha, pero también se deshincha en las posteriores. Las canciones saben evolucionar des de la fragilidad de una voz lejana y llegando a picos de épica basados en beats repetitivos que crecen poco a poco, y que recuerdan inevitablemente a Beach House. Un recurso bien trabajado y resultón, que logra picos de genialidad como “Afternoon” o sobre todo “Montana”, pero del que se abusa demasiado. Francesc

17. Suck it and See de Arctic Monkeys

Nada queda ya los cuatro chicos de Sheffield que vestían Converse y soñaban con tener una portada en la NME. Ni rastro de los primeros fans sedientes de canciones que hablasen de sus noches nocturnas, y tampoco restan en pie  los detractares que vertían losas como “presión” o “maduración” sobre la figura de Alex Turner. El único grupo nacido en los 2000 que no ha temido a hacer pasos al frente, pero al mismo tiempo hacia atrás. Hacia el rock clásico y puro “Brick my Brick”, “Library Picturs”, sin incomodarse haciendo de crooners “Piledriver Waltz”, “Reckles Serenade”, y a la vez encontrando ese punto medio entre los dos extremos y facturar gemas del calibre de “That’s Where You’re Wrong” y “The Hellcat Splanged Shalalala”. Orgullo de generación. Jordi

16. Here Before de The Feelies

La de The Feelies es sin lugar a dudas la vuelta al estudio del año. La banda norteamericana, que desarrolló su carrera musical entre finales de los 70 hasta su disolución en 1992, vuelve con un trabajo que no comparte la frescura de su celebrado disco de debut “Crazy Rhythms” pero que sabe mucho de melodías pop senzillas y efectivas. Es solo en “Time Is Right” que le dan el ritmo que les caracterizó en sus inicios. Mucha suerte poder volver a escuchar las guitarras de Mercer y Million. Gracias por dar continuación a ese parón que parecía definitivo con un trabajo tan redondo y brillante. Xavi

 

15. Sun and Shade de Woods

Woods empezaron a definir su camino hace tres años, dejando de lado el lo-fi enturbiado de sus inicios y encarándose hacia un folk-pop psicodélico con un punto destartalado. En este periodo de tiempo han publicado tres LPs y varios EPs, y cada uno ha significado un  paso adelante hacia la consolidación de su nuevo sonido. Con  Sun and Shade parecen haber encontrado la fórmula, o al menos están muy cerca. Cortes como “Pushing Onlys”, “Any Other Day” o “Hand it Out” son perfectas píndolas de pop soleado y lisérgico que podrían haber sonado en una furgoneta californiana en 1966.  Siguen estando presentes en el disco un par de pasajes instrumentales largos, oscuros y repetitivos, que funcionan muy bien individualmente y en directo representan una de sus mejores bazas, pero que en el disco no quedan del todo integrados con el resto de canciones. Francesc

 

14. Forever Dolphin Love de Connan Mockasin

Forever Dolphin Love ha supuesto el salto definitivo del proyecto de pop psicodélico liderado por Connan Hosford. La voz tan característica como robótica y los acompañamientos dotan a cada uno de los temas de un ambiente misterioso y un tanto intrigante que, si te entra de primeras, seguro que ya no lo querrás dejar escapar. Los temas que abren el disco, “Megumi The Milkyway Above” y “It’s Choade My Dear”, resultan ser los singles perfectos para adentrarse en su mundo de forma progresiva, pero es a mitad del álbum, en “Forever Dolphin Love” y su corte de diez minutos donde sin querer ya has decidido si entregarte a la abstracción de Connan Mockasin o abandonarlo. Nosotros, sin dudas, somos de los primeros. Xavi

 

13. Yuck de Yuck

La sencillez y el “abajo el virtuosismo” llevados como bandera. No hay manera de defender el estilo de Yuck. Es algo visto, oído y repetido muchas veces, pero lo que los lleva aquí es que saben hacer canciones. Crean estribillos, hacen que levantes el puño, que olvides contextos desfavorables y que ellos emerjan por encima de la media de bandas del revival noventero que nos ha aplastado estos meses. Nadie más tiene “The Wall“, ni “Get Away”, ni saben serenarse con “Suicide Policeman”, solo otros se les parecen en “Georgia”. Pero nada hay que hacer si además añaden un tema de casi 8 minutos llamado “Rubber” que se puede usar como mantra de relajación o BSO para levantar una rebelión contra el sistema, así en general. Como la vanidad que proponen. Seguimos queriendo arrasar con todo. Jordi

12. Days de Real Estate

Que el primer tema del disco se llame “Easy” es un indicativo de lo que te vas a encontrar a continuación. Canciones pop ensoñadizo, hechas con sencillez y sin pretensiones, que pasan enfrente de tí como una brisa de verano. Lo que en la primera escucha se queda un plácido recuerdo con pocos puntos destacables se va definiendo poco a poco: te enganchas en los coros de “It’s Real”, te pierdes en los punteos de “Municipality” y te asombras con la franqueza de “Wonder Years”. El final hipnótico con “All The Same” es como el dulce despertar de una siesta y te deja con la sensación que la levedad, al fin y al cabo, no es tan insoportable. Francesc

11. James Blake de James Blake

Ha sido uno de los artistas que más seguimiento ha generado este año: dos EP’s, colaboración con Bon Iver, paso por el Primavera Sound, de los conciertos del año en Razzmatazz y, la joya de la corona, el disco homónimo de debut. El dubstep marca el compás de temas en los que su magia radica en los silencios entre cada uno de los sonidos. Difícil será olvidarse de canciones como “Wilhelms Scream”, “I Never Learnt To Share” o la que le ha merecido la fama “Limit To Your Love”. El joven británico James Blake tiene por delante la responsabilidad de ser considerado una de las revelaciones de 2011, en parte, gracias a este álbum. Xavi

10. Father, Son, Holy Ghost de Girls

Si el disco debut de Girls era un estallido de efervescencia adolescente, este parece el siguiente paso de crecimiento hacia la madurez; sin la euforia del principio, reflexivo y cargado de miedos, pero sin perder del todo la inocencia. De entrada se echan en falta los hits inmediatos del debut, pero Father, Son, Holy Ghost es un disco de largo recorrido, con canciones más desarrolladas y profundas, donde todo parece puesto en su sitio y de las que puedes sacar una impresión nueva a cada escucha. Se les puede reprochar que estilísticamente beban de muchas cosas ya inventadas, pero tienen el acierto de mezclarlas como nadie y de hacer que parezca fácil, con un abanico estilístico que va de las guitarrazas de “Die” al estallido soul de “Vomit” pasando por los punteos glam de “Forgiveness”. Sin duda, este disco no hace más que confirmar que Girls va a ser uno de los grupos pop más importantes de esta década que empieza. Francesc

9. Bon Iver de Bon Iver

Del frío, crudo y solitario debut con el que Justin Vernon nos dio a conocer cómo de mal lo pasó por Emma, a este autohomenaje titulo a su persona, rodeado de amigos, cálido y alejado de esa guitarra acústica casi sin retocar. Aquí todo hueco es llenando de vientos, cuerdas, percusiones y dotando de color cada minuto. Un disco que inspira serenidad, estabilidad, que abruma de la perfección que se llega a percibir. “Perth” y el paso a “Minnesota, WI” las hacen casi un mismo tema, “Holocene” y el punteo que arropa las voces, o la entrada de la bateria en “Calgary” son los detalles que enamoran (no sabemos si a Emma también) de este nuevo Bon Iver. Eso sí, no podemos aguantar ni 30 segundos de “Perth/Rest”, ese cover de Phil Collins meets Kenny G. Jordi

 

8. Smoke Ring For My Halo de Kurt vile

Kurt Vile se ha convertido poco a poco en uno de los compositores pop más interesantes del momento. Creador compulsivo, parece estar tocado por una varita mágica para crear grandes canciones desde la sensillez. En Smoke Ring For My Halo, las atmósferas ténues y perezosas que envuelven las canciones te van encerrando poco a poco en un mundo donde los punteos de guitarra se disuelven y la voz te llega casi sin interés, con momentos especialmente acertados como “In My Time“. Una carrera de fondo de la que no quieres salir una vez has entrado. Francesc

7. We Must Become The Pitiless Censors of Ourselves de John Maus

Ha acabado el año siendo más noticia por su directo que por el álbum, pero aquí lo reivindicamos como una de las apuestas musicales más arriesgadas de la temporada. El juego de John Maus se nutre de synthpop, disco de los 70 y letras que hacen más que reflexionar para formar un disco que en su totalidad forma un viaje conmovedor en que cada uno de los once pasos es igual de necesario que el anterior.  Temas como “Believer” le han supuesto gran reconocimiento y ese salto que supone ser conocido por un ambiente reducido de seguidores fieles a devorado por la industria indie. Aquí, nos quedamos con la balada del año “Hey Moon”, cantada a dos voces con Molly Nilson. Xavi

 

6. Let England Shake de PJ Harvey

Estamos ante el disco importante de este 2011. El disco objetivamente trascendente. El que copa las listas generalistas. Y así debe ser. La nueva vuelta de tuerca de PJ Harvey, y van… No hay límite. Se vuelve a exprimir, a girar hacia donde nadie quiere que vaya, y captiva como todas las veces. En este octavo disco, se empapa del cielo gris de Inglaterra para cantarle con amor, crítica y frustación a su tierra natal. “All & Everyone”, “On Battleship Hill” y sobretodo “England” son capitulos de la história de este país siempre extraño y raramente triste. Estremecedor relato de una Polly Jean versátil que también domina el folk. Jordi

 

5. Skying de The Horrors

Es asombrosa la capacidad que tienen The Horrors para girar sobre sí mismos y reinventarse a cada paso. Tres discos estilísticamente muy distintos, tres imágenes notablemente opuestas y, sin embargo, una personalidad intacta. Los ingleses dejan de lado el shoegaze oscuro e hipnótico de Primary Colors (2009) para despejar las nubes, dejar entrar el sol y entregarse al pop con regusto ochentero. Y aciertan. No es sólo el riesgo que asumen, es la grandeza que adquiere el disco en su totalidad. Faris Rotter parece haber aprendido las buenas maneras Bowie para hacer sonar eternas canciones como “Endless Blue” o “Still Living”, sin perder el gusto por los desarrollos largos y guitarreros como el de “Moving Further Away”, uno de los puntos álgidos del disco. Dadas las circunstancias, cuesta pensar que este vaya a ser el sonido que adoptarán The Horrors en el futuro, pero parecen estar cada vez más cerca de encontrarse. Francesc

4. Dye It Blonde de Smith Westerns

Los Smith Westerns sacaban en enero su segundo disco y se alejaban de la sucia escena lo-fi desgastada. “Dye It Blonde”  rompía con eso. Disco directo, accesible, espontaneo, pero sobretodo refrescante y luminoso. Con letras marcadas por el espíritu de no querer  crecer, de que así somos felices. Cantando a lo mal que lo paso si no estás el fin de semana, al morir joven cuando el amor es puro, quejándose de lo injusta que es la vida, pero si de repente sale el sol ya todo es fantástico. Es un álbum que ha aguantado las escuchas y que no ha perdido nada de ese soplo ventilación limpia que supone escucharlo entero. Qué haríamos de todo esto si no fuese por canciones como “Imagine Pt. 3” o la sin limite “Smile.  Además, como todo disco buen disco de pop, son 10 canciones. Qué más se le puede pedir a un disco. Jordi

 

 

3. Parallax de Atlas Sound

Ya es costumbre ver algún proyecto de Bradford Cox encabezando nuestras listas de lo mejor del año. Esta vez se trata de lo nuevo de su alter ego en Atlas Sound, su proyecto más intimista y experimental. Los primeras temas del álbum nos dejan en un punto a camino entre su proyecto en solitario y Deerhunter, pero es a partir de “Modern Aquatic Nightsongs” donde va superponiendo distintas texturas y nos perdemos en un ambiente mucho más denso. Todavía nos estremece ver la fragilidad y levedad con la que nos expresa sentimientos tan terrenales como el amor. Aunque para amor, el que le tenemos nosotros. Xavi

2. Kaputt de Destroyer

Fue, a mediados de enero, el disco más madrugador de la lista de este año. Los sonidos funk, el saxo y los estribillos más pop del disco nos han acompañado durante los doce meses. El cambio que efectúa Dan Berjar en su último álbum de estudio es más fruto de una necesidad musical natural que de una elección o apuesta forzada por un determinado estilo. Pop de elegante factura que discurre por las nueve canciones, entre las que destacan la más pop “Savage Night At The Opera” o  el corte de ocho minutos de “Suicide Demo For Kara Walker” que representan a la perfección el sello de identidad de este trabajo. Por persistencia –sin aburrimiento- sería un merecidísimo número 1. Xavi

1. Hurry Up, We’re Dreaming de M83

Se suele decir que la música sirve de refugio para los malos momentos. Para alienarse de lo que pasa alrededor y ser, por esos momentos en los que suenan canciones, más felices, o menos tristes, preocupados, frustrados y enfadados. Necesitamos esos “rincones” imaginarios para sentirnos a salvo. Parece que Anthony Gonzalez ha querido contruir uno de bien grande para todos. Con este disco, M83, de entrada en el título ya nos avisa de que todo esto va a ser un sueño, así que espabila (a ser feliz). El viaje no es corto- ¡Mejor! Más tiempo para la diversión!- Dos discos, 22 canciones, más de 4 minutos de media, pero la intensidad no cesa. Emociones infantiles, gritos, efectos especiales, luces… Es un giro a los ochenta, cogiendo los syntes y los saxos, recolecta noventera de su nostalgia sin brillo, la pista de baile de los 2000, y quién sabe si algo de la amargura de los 2010′s y la búsqueda continua de como salir de aquí.
Puede que sea un trato exigente, estar todo el rato al máximo “Claudia Lewis”, “The Bright Flash”, “Ok Pal”, y maquinando nuestra consciencia con disparos de hedonismo, pero Anthony lo tiene todo pensado para este rincón mágico. Hay paradas para secarnos el sudor: “Soon my friend”, “Splendor”, “Wait”, pero sí, el propósito es el baile y la burbuja mental. Nos ha convencido, y es el disco que más nos define: Exaltación y felicidad por todo aquello que nos gusta. Es donde todos queremos estar. Nos vemos de nuevo esta medianoche en la ciudad. Jordi

7 Responses to “Los 20 mejores discos del año. Internacional”

  1. Sam 01/01/2012 at 20:50 #

    Buena! Sinceramente, me quedo algo en blanco del 20 al 14 (quitando a Arctic Monkeys) porque no los conozco. Pero el resto es de lo mejorcito que puede escogerse. Sobre la línea de lo esperado pero en el sentido bueno, y es que a la mitad de gente del mundo le ha parecido este año que son estos discos en general los que deben aparecer en la lista

  2. Jordi 01/01/2012 at 21:09 #

    Pues el 18 está hecho para ti! Te va a gustar!

    • Sam 02/01/2012 at 9:01 #

      Jaja en serio? Ahora mismo me pongo manos a la obra (y a darme de cabezazos pensando en lo que me perdí en 2011). Gracias por el consejo!

  3. Fransex 02/01/2012 at 13:53 #

    On collons estan els Black Keys i Low? #Fail

  4. Javi 02/01/2012 at 14:15 #

    Ensoñadizo. Vaya hit.

  5. Albert 02/01/2012 at 14:20 #

    L’absència de El Camino – Black Keys de qualsevol top del 2011 invalida la resta. És com mirar-se un equipo ideal del 2011 sense Leo Messi…

    • Jordi 02/01/2012 at 18:14 #

      & @Fransex

      Ja ens sap greu, però tot hi que mirem d’escoltar artistes que vagin en la lína (sense dubte ho son) no podem escoltar tot el que ens agradaria. Ha quedat fora per ben poc, però.

      De fer llistes de cançons “Lonely Boy” estaría al TOP5 sense cap mena de dubte!

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