M83 y Porcelain Draft en el HMV Institute de Birmingham (21/01/12)

23 ene

Cita imprescindible para este blog. El número 1 de 2011 en directo y en sala, donde se suele decir que se saca más jugo a un concierto. Telonero de lujo y en sábado. Los ingredientes listos para una noche en la que las expectativas se cumplieron y brindaron sorpresas. Entramos en detalles:

Con Porcelain Draft ya en el escenario, entramos al HMV Insitute, esta vez en la sala grande, la misma en la que vimos a My Morning Jacket meses atrás o vieron a Miles Kane mientras bailábamos con Young Montana?. Con su EP “Fountain’s Head” como principal baza de su actuación, la puesta en directo deja un sabor de boca un poco amargo. Se presenta él solo, con una guitarra y una caja en la que va soltando las bases y los loops. Recordando un poco a Atlas Sound, experimentando con capas y líneas desdibujadas como en “Amateur’s Feelings” o en la distorsionada “This is not our home”, y son en estas en las que en concierto pierden fuelle. En otras, con acordes de guitarra bien claros, como con la que cerró el concierto: “Everything From Your Hands“, son más fieles a la producción y el paso al directo, con algunas variaciones les dan una buena distinción. Pero el ir y venir del publico que iba entrando hasta el “sold out” final, hizo que el concierto quedase un poco empañado, pero fue una buena toma de contacto con el artista de origen rumano, Mauro Remmidi.

Luces apagadas, y primeras notas de “Intro“. Volumen atronador, luces cegadoras y la silueta de un espécimen de terciopelo con cabeza alienígena que se dibuja en el escenario. Crescendo que eriza el bello y se esclarece la imagen del single de “Mignight City” y disfraz de la portada. Gritos y manos al cielo para dar la bienvenida a la banda que aparecen cuando la “mascota” se retira. Anthony Gonzalez copando el centro con algo parecido a una mesa de control de volumen, guitarra al cuello, a su izquierda bajista hiperactivo que también controla bases, batería a la parte trasera y su fidel Loic Maurin compartiendo el papel de protagonista.

Tras Intro, que dejó el listón en lo más alto, ejecutada a la perfección y sin echar de menos a Zola Jesus en ningún momento por la presencia de una Maurin espectacular. Cuando parecía que el protagonismo seria para este álbum, M83 se fueron hasta 2005 para rescatar “Teen Angst” y olvidar la épica para entrar en la faceta más pistera, que marcaría el concierto. Abiertamente disco y techno, la sutileza de los coros desaparecida para dar músculo y nervio. Segunda canción y la sala botando al unísono. Y sin parar para respirar, otra vista al pasado “Kim & Jessie” del anterior, “Saturdays = Youth” (2008). Esta vez, el pasar de largo del “Hurry Up…” no sentó tan bien al ritmo del concierto, que se vio un poco frenado, y la sutileza que dejan a un lado es la base de este tema, aunque los coros en cuando entonaron “…somebody lurks on shadows…” sí que sonaron a glória.

 

El concierto intercaló en todo momento estas grandes dosis de baile 4×4, y las más ochenteras, con altas dosis de grandilocuencia más acurada. “Steve McQueen” evidenció el gran hit que es, y como gusta a la gente hacer “Ooooh”, “Claudia Lewis” también dio fe de ello, o una ciertamente bien acelerada “Reunion”, que por muy bien que sonase la sala, las voces del público ganaron el pulso en cada momento que se entregó en cuerpo y alma llevando en volandas al grupo. Por otro lado, “Wait” si desprendió la tensión y emoción del disco, pero no tuvieron el silencio que debería, o el que fue uno de los grandes momentos del concierto: “We own the sky“. Con una percusión potentísima, y una voz femenina desgarradora y apabullante. El show de luces, también de una importancia capital en un concierto de estas características, fue de diez. Con fluorescentes verticales que cambiaban de color y un fondo de escenario representando una noche estrellada.

Para antes del “bis”, pero, avisaron de que era el momento de desgastarse por completo, y efectivamente, “Midnight City” y sus 20 primeros segundos desataron la locura reventando todo listón o medidor. De primeras filas a últimas y de laterales a los balcones del primer piso, todo eran esqueletos en danza. La entrada del saxo en la parte final, fue la aceleración final de un sprint de 100 metros lisos. Ovación y rostros sudados que se congratulaban de lo visto. Para los bises, volvieron a la parte de improvisación electrónica, y en las que la banda parece disfrutar más en directo, así reversionaron “Guitar & Hearts” del “Before The Dawn Heal Us”, el entiéndase como interludio “Skin of the night” y para cerrar, la mutación en rave de esa otra cara de M83, con una eterna “Coleurs” de la que nadie pudo resistirse a entrar en su espiral.

La banda de Gonzalez trae un show en que todo el mundo baila y se lleva un gran recuerdo entre sudores de una banda que se vacía y un color impecable, pero en el que la faceta más trabajada y sentimental, se queda en el banquillo. Esto, y la corta duración, apenas una hora y cuarto, son los dos puntos que restan la nota de Excelente que debería ser un concierto de M83 en un sábado noche. Que por cierto, termina así:

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