
Pues eso, que aquí estoy, en Birmingham de Erasmus. Birmingham tiene el sambenito de ser “la segunda ciudad más grande de Inglaterra”, de entrada es un gran eslogan publicitario (qué iluso yo), pero a lo práctico es como el Rock in Rio, que sí, que muy grande, pero para qué. Los centros neurálgicos de la ciudad son centros comerciales. Bullring, el Mailbox o Pallasades, todos con TopMan, H&M, Forever21 y tiendas Apple. Da la sensación que la reconversión de ciudad industrial a city vanguardista se ha quedado a medio camino, quiere ser un Londres a lo basto y carece de identidad por todos lados. Es la cuna del sonido metal, bonita exposición llamada “Home of Metal“, con retrospectica a Black Sabbath y Judas Priest, pero no queda nada de su legado. No hay una herencia ni una evolución, los chavales no buscan revalidar esos tronos sino que siguen a Pitchfork. Prueba de eso son Swim Deep (unos fans de Wavves que no deben llegar a 17 años) o PEACE, que no sé si llamarles Foals de baratillo o intentan imitar algún otro grupo que la NME haya catapultado. Sí es muy envidiable la naturalidad con la que viven esto de la música. Hay conciertos en todo bar que se precie, con volumen que no pasaría un control de l’Ajuntament de Barcelona aún sobornando al concejal de turno. En las universidad también hay las llamadas Societies o Unions, que son agrupaciones de estudiantes con intereses afines. Si nos seguís en Twitter ya sabréis de mi alegría al descubrir la IndieSoc y el triunfo del Mixtape Exchange con la Dímelorápido Barcelona Compilation. Puede ser un buen filón para descubrir el underground de esta ciudad, ya que como en todo entrono universitario, lo que abunda en las paredes y las calles de Selly Oak, el barrio estudiantil por excelencia, son discotecas con actores de seriuchas o Ibiza Partys y ofertas de shoots a una libra. Seguiremos informando, de momento, como hasta ahora, con el hashtag #Bham. Y próximamente con crónicas de los hypes más odiables, pero también de esos grupos que no pisan la península si no es en festival, y aquí hacen sold out. Keep fightin’.